NFC y el iPhone, la próxima revolución


La tecnología NFC (Near-Field Communication) permite transferir datos de forma inalámbrica entre dispositivos cercanos (unos veinte centímetros) a baja frecuencia (13,56 Mhz), esto es, acercándolos sin que haga falta que se toquen ni establezcan ningún tipo de conexión manual. De hecho, su conexión es casi instantánea. Primero fueron algunos Nokia los teléfonos móviles que la incluyeron (ya hace ocho años), en 2010 la incorporó el Nexus S, y el último en traerla incluida ha sido el fantástico Samsung Galaxy S III, el nuevo buque insignia de la marca coreana. El uso principal del NFC hasta ahora ha sido para realizar pagos, como evolución de la tarjeta de crédito.


Apple y el NFC

Muchas voces señalan a Apple como el próximo a incorporar dicha tecnología en su smartphone, e incluso van más allá y prevén que comenzará a despegar de forma masiva cuando el iPhone incluya un chip NFC, como ya os comentamos a principios de año. Lo cierto es que este chip tiene todas las papeletas para ser el próximo componente que pase a formar parte de nuestra rutina. Y ahora es cuando viene lo interesante: desde 2009, Apple ha registrado diversas patentes de uso del NFC. Y no sólo como monedero virtual.



Mucho más que pagos

Concretamente, Apple habla de revolucionar la domótica aprovechando el iPhone para usos tan variados como configurar termostatos, activar aspersores, abrir la puerta del garaje, manejar cámaras fotográficas de terceros… Así como usarlo como sistema de comunicación más eficiente que el bluetooth para enlazar dispositivos a distancias muy reducidas.



Usos actuales

Antes comentábamos que el principal uso que se le ha dado a la tecnología NFC es el de realizar pagos instantáneos, pero hay mucho más. En Japón hay muchas máquinas expendedoras que admiten este tipo de pago, e incluso en España se han desarrollado conceptos sobre su uso potencial para obtener información extra sobre productos al estar frente a ellos en la tienda, gracias a su compatibilidad con los omnipresentes chips RFID (los que hacen que el objeto pite al salir sin pagarlo). La red de metro de Londres, o la de Valencia en el caso español, ya hacen uso del NFC. O la de Bicing de Barcelona. Incluso hay hoteles que ya cuentan con chips NFC en el sistema de apertura de puertas de las habitaciones.



Otro ejemplo es el de las pegatinas inteligentes equipadas con chips NFC. Del tamaño de una moneda, permiten albergar la información que deseemos en su interior; configurarlas para que realicen una acción predeterminada al acercarles un dispositivo. Desde acceder a una página web hasta hacer sonar una melodía, pasando por escribir un tuit concreto o enviar un mail. Y se venden para su uso personal y doméstico.

El próximo reto es permitir evitar la compra de tarjetas a quien cuente con un dispositivo equipado con uno de estos de chips. Sería un paso más para centrar en nuestro smartphone un buen número de elementos de nuestra vida diaria. Llaves, tarjetas de crédito, dinero en efectivo, tarjetas de transporte… Aquí radica la próximo revolución tecnológica. Quizás Jobs también se refiriera a esto cuando hablaba de la época post-PC. Una época en la que los dispositivos portátiles (smartphones y tablets) tuvieran incluso más peso que los ordenadores en nuestras vidas, sobre todo para los usos no profesionales. Una época en la que tuviéramos condensado en un smartphone todo lo que necesitamos (o casi) para movernos por el mundo: mapas para orientarnos, chips para pagar lo que consumamos o abrir la puerta de nuestra casa, acceso a la mayor fuente de información existente… Un futuro difícilmente imaginable.

En definitiva, es evidente que Apple ya lleva años investigando usos para esta prometedora tecnología, que si bien apenas está implementada, está llamada a desembarcar en todo tipo de negocios. Desde su uso como monedero virtual (cabe destacar que ni siquiera hace falta que el smartphone esté encendido, por lo que la batería deja de ser un problema) hasta la larga lista que patentó Apple y que ya está presente en diversos rincones del mundo. Es probable que tres años después de esas primeras patentes, Apple implemente por fin en el próximo iPhone esta tecnología. Ojalá sea el empujón decisivo para su crecimiento. ¿Lo veremos el próximo 12 de septiembre?

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